Y yo podría soportar, sin embargo no sin dolor, que hubiesen muerto todos mis amores,
¡mas enloquecería si muriesen todos mis amigos!
Hasta aquellos que no perciben cuánto son mis amigos y cuánto mi vida depende de sus existencias…
A algunos de ellos no los frecuento, me basta saber que ellos existen.
Esta mera condición me llena de coraje para seguir en frente de la vida.
Mas, porque no los frecuento con asiduidad no les puedo decir cuánto gusto de ellos.
Ellos no lo creerían.
Y las veces cuando los frecuento, noto que ellos no tienen noción de cómo me son necesarios, de cómo son indispensábles a mi equilibrio vital, porque ellos hacen parte del mundo que yo, tremulamente, construí y se tornaron en fundadores de mi encanto por la vida.
Si uno de ellos muriera, yo quedaría torcido para un lado.
Si todos ellos murieran, yo me desmoronaría!
Es por eso que, sin que ellos sepan, yo rezo por su vida.
Y me avergüenzo, porque esa súplica está, en síntesis, dirigida a mi bienestar.
Ella es, tal vez, fruto de mi egoísmo.
A veces, me sumerjo en pensamientos sobre alguno de ellos.
Cuando viajo y estoy delante de lugares maravillosos, me cae alguna lágrima porque no están junto a mi, compartiendo aquel placer…

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Yo sé q pensaste algo mientras leias !!
Compartelo conmiigo dejando tu comentario =)